Por qué el impuesto de autónomos es del 15,3%
Un empleado paga un 6,2% de Seguridad Social y un 1,45% de Medicare mientras el empleador paga otro tanto encima. Un trabajador por cuenta propia no tiene empleador, así que carga con las dos mitades: 12,4% más 2,9% hacen 15,3%.
Dos ajustes lo suavizan. El primero, el impuesto se aplica al 92,35% de los rendimientos netos y no a su totalidad, lo que hace las veces de la parte empresarial que un empleado nunca llegaría a ver. El segundo, la mitad del impuesto de autónomos que pagas vuelve como deducción frente al impuesto sobre la renta.
El impuesto sobre la renta se sitúa encima de eso. La carga total de un autónomo es el impuesto de autónomos más el de la renta, y esta calculadora separa ambos antes de repartir el resultado en pagos trimestrales, que vencen el 15 de abril, el 15 de junio, el 15 de septiembre y el 15 de enero.
Lo que se les escapa a los autónomos
Introducir la facturación en lugar del beneficio infla muchísimo el impuesto. El impuesto de autónomos se aplica a los rendimientos netos tras gastos. La oficina en casa, el equipo, las suscripciones de software, los kilómetros de trabajo y el seguro de responsabilidad profesional entran todos en ese cálculo.
Saltarse los pagos trimestrales añade un recargo a la cuota de fin de año. Los pagos estimados pasan a ser obligatorios en cuanto esperas deber 1.000 dólares o más. Pagar el 100% del total del año pasado, o el 110% si ganas mucho, es un refugio seguro que evita el recargo salga como salga este año.
Los autónomos de primer año apartan sistemáticamente muy poco. Según tu tramo, la recomendación habitual es reservar entre un 25% y un 35% del beneficio neto. Solo el impuesto de autónomos es un 15,3%, así que sumando el de la renta se llega a esa franja enseguida.
Si estás valorando una sociedad de tipo S
Acogerse al régimen de sociedad S permite asignarte un sueldo razonable y tomar el beneficio restante como distribución, que no está sujeta al impuesto de autónomos. Pero si el sueldo es demasiado bajo la agencia tributaria lo cuestionará, y en cualquier caso hay costes de contabilidad y de presentación.
En general la opción empieza a merecer estudio por encima de unos 80.000 dólares de beneficio neto anual. Por debajo, el ahorro suele consumirse en el coste de mantenerla. Habla con un asesor fiscal antes de dar el paso.